¿Sabías que Odontonet es un producto de Aseting? Permítenos que te contemos algo más porque estamos muy felices y necesitamos compartirlo contigo. ¡Aseting cumple 30 años! Una cifra más que significativa. Muchas cosas han cambiado en estas tres décadas. En sus inicios, la empresa aún no desarrollaba el programa de gestión integral de clínicas dentales, Odontonet. ¿Quieres saber a qué se dedicaba la empresa? 

 

Nos hemos sentado a charlar con José Luis Rodríguez, CEO de Aseting y de Odontonet, para hacer balance de los, nada más y nada menos, 30 años de vida que Aseting acaba de cumplir. Sigue leyendo y sopla las velas con nosotros.

 

 

 

Cómo fueron los comienzos de Aseting 

José Luis Rodríguez (JLR): Recuerdo que íbamos a crear una empresa y entonces unos amigos tenían una empresa ya creada. Así que simplemente para evitar el tener que hacer una empresa de nuevo pues compramos la de estos amigos. Esto fue cuando yo tenía 19 años. Aún no había terminado la carrera. Al principio Aseting funcionaba como una academia de formación y también vendíamos equipos informáticos. Así fue como empezamos. Por aquel entonces yo ya estaba haciendo un programa de óptica, que llegó a montarse en la cadena de Federópticos. Poco a poco el trabajo de desarrollo de software era lo que nos iba ‘tirando’ y empezaba a tener claro que era aquello a lo que nos teníamos que dedicar, pero en medio seguíamos trabajando en otras líneas como era la formación.

 

En los comienzos de Aseting llegamos a llevar 150 ópticas, y como digo, ni siquiera había acabado mis estudios universitarios. De hecho, en tercero de carrera apenas pisé la facultad porque ya estaba trabajando a tope. 

 

Oficina Aseting 2004

 

Hubo una época en la que vender ordenadores era negocio, así que montamos una tienda. Estuvimos vendiendo a la Universidad de Huelva y otros organismos. Pero siempre teníamos un pie en el desarrollo. Hacíamos programas de nóminas, nóminas agrarias, gestión integral (facturación, almacén, contabilidad…). Al principio la tienda estaba enfocada al sector profesional (Universidad, Junta de Andalucía y resto de organismos oficiales) y luego nos pusimos a pie de calle porque esa gente pagaba muy mal (risas). Así que decidimos cambiar el rumbo. Como dato curioso puedo decir que ese local aún es patrimonio de la empresa. En cualquier caso, vender ordenadores no era aquello que iba a marcar el futuro de Aseting. Por ello, llegados a cierto punto, cerramos la tienda. Recuerdo que fue un día de El Rocío. La tienda ya estaba tirando recursos de programación porque por aquel entonces ya teníamos el programa ‘Ortonet’ creado. Lo que luego fue Odontonet. Ya andábamos trabajando con un grupo de ortodoncistas. Así que en ese momento decidí que cerrábamos porque tiraba una de la otra. Hablé con mi padre, que tenía una oficina, y nos fuimos para allá. Así fue, cerré la tienda echando la reja, con la tienda llena de productos para vender. Por aquel entonces recuerdo además que estando en Valencia –a donde fui para tratar con un cliente– entré en una tienda de MediaMarkt o Urende y me dije “como yo siga vendiendo cacharros no voy a ganarme bien la vida”. Así que tocó de nuevo cambiar el rumbo y centrarnos 100% en el desarrollo de software para clínicas dentales. De eso hace ya 20 años. 

 

 

Qué piensas cuando miras atrás y ves la evolución de Aseting

JLR: Ha sido complicado porque en 30 años pasan muchas cosas. Tanto el entorno como la forma de atacar los problemas podían haber sido muy diferentes. No hace mucho hice un curso intensivo en Sevilla de Alta Dirección de Empresas que la verdad es que me ha amueblado la cabeza en algunas cosas. Sinceramente, si hubiera tenido antes esas herramientas pues podríamos haber corrido un poco más. Y es que en realidad en España es muy complicado ser empresario porque nadie tiene el título de empresario sino que te vas pegando contra muros, y hay gente que tiene más capacidades y yo soy muy torpe para eso. Entonces he tenido que ir chocándome una y otra vez. Y así he aprendido. Si hubiera más formas de acceder a ese tipo de formación sería más fácil para todo el mundo, y la gente valoraría también lo que es ser empresario. Porque a veces parece que somos una especie aparte, y no. Somos currantes, diría que incluso más currantes que cualquiera. Yo he echado muchos sábados y domingos y muchas horas de madrugada. Y eso no está valorado. Además sin tener la certeza de que eso vaya a florecer en algo bueno. Tienes que vivir con la incertidumbre. Es verdad que ahora que ya ha pasado tiempo y estamos asentados, las cosas se ven de otra manera. Ya tienes más tranquilidad, tomas decisiones pensando de otra forma, y vas siempre con paso seguro y firme. Que no quiere decir que no pueda haber elementos desestabilizadores en el entorno. Siempre hay que tener un ojo fuera para afrontar los retos del futuro. 

 

Estoy orgulloso de lo que hemos conseguido pero evidentemente no es solo mérito mío. Soy la cabeza visible pero siempre ha habido gente detrás. El grupo humano es fundamental para desarrollar un buen trabajo. Sí que es verdad que lo que hagas te tiene que llenar, y me siento aún más orgulloso cuando pienso que hemos conseguido llegar hasta aquí empezando desde cero. Hay gente también muy válida que a lo mejor lo ha heredado –que a mí me habría encantado tener una gran empresa desde el minuto cero–, y en nuestro caso ha sido más complicado –como en la mayoría de casos de emprendimiento– porque tienes que tirar de recursos, de bancos. Y por tanto tienes que ir más poco a poco. Con más recursos habría sido más fácil todo. Pero la vida recompensa el esfuerzo, la constancia y el cariño que se le pone a las cosas

 

Después de estos 30 años, ¿recuerdas a alguien especialmente?

JLR: Tenemos la suerte de tener clientes que con el paso de los años se han hecho amigos. Tengo íntimos amigos que son clientes. Y esto incluso nos ha ayudado en algunos momentos. Hubo una etapa complicada cuando estábamos en un periodo de transición y ahí hubo amigos que se echaron para adelante. Eso siempre lo recordaré. También pienso en Diego, que lleva trabajando con nosotros 18 años y es casi de la familia. Y luego siempre el grupo humano del que me he intentado rodear ha estado a gusto. Pongo esfuerzo en que el grupo humano sea interesante y que esté implicado en el proyecto. Evidentemente la familia siempre está ahí, es importante. Mi mujer y mis padres siempre están en mi cabeza. 

 

No siempre se ha trabajado en las oficinas actuales

JLR: Así es, hemos cambiado ya varias veces. Eso sí, siempre hemos estado ubicados en Huelva. Empezamos en la calle Berdigón. Luego nos fuimos a la calle Vázquez Limón. Era una entreplanta, y recuerdo que en aquel entonces trabajábamos mucho con la Universidad. Posteriormente nos fuimos a la calle Puerto, a solo unos metros de donde nos encontramos actualmente. Tenía planta baja –donde estaba la tienda– y planta alta. En esta última dábamos formaciones. Aún hay más. Treinta años dan para mucho. 

 

Oficina actual Aseting

 

Luego nos mudamos a la calle La Paz, y aquí ya sí eran oficinas como tal. Llegó un momento en el que ya no cabíamos allí y nos tuvimos que ir a la calle Tendaleras, que por cierto es otro local que sigue siendo patrimonio de la empresa. Estuvimos en este local 4-5 años hasta que nuevamente se nos hizo pequeño y nos mudamos a las instalaciones actuales que son bastante modernas. Le hemos puesto mucho cariño y esfuerzo. Además recientemente hemos comprado el local de al lado, así que hemos duplicado el tamaño de las instalaciones. Creo que tenemos para por lo menos un par de años, hasta que sigamos creciendo (risas). 

 

En qué momento se encuentra Aseting y su producto Odontonet

JLR: Yo creo que Odontonet, que es la marca de referencia de Aseting, está en un momento maduro. Estamos haciendo penetración en el mercado de una forma más robusta y seria. Tenemos objetivos que se van alcanzando mes a mes y año a año. Y tenemos la visión puesta en estar situados entre los mejores programas del mercado. Las perspectivas son muy buenas. La gente nos apoya, recibimos buen feedback de nuestros clientes, hacemos reuniones anuales –este año se hará en octubre–. Siempre tenemos un ojo puesto en lo que demandan nuestros clientes.

 

¿Cuáles han sido los principales hitos conseguidos en todos estos años?

JLR: Al principio teníamos que conseguir un número de clínicas suficiente como para poder mantenernos. Yo creo ha sido fundamental para nuestro cambio de chip y mentalidad el haber llegado a alcanzar la estabilidad, y a ese punto de no tener la imperiosa necesidad de vender porque las estructuras están firmes y asentadas. 

 

Fundamental ha sido conseguir siempre un grupo humano que esté integrado y que “tire del carro”. 

 

Y por otro lado, el hecho de mudarnos a las oficinas actuales creo que también ha sido un hito importante. Aquí estamos muy a gusto todos y tenemos unas instalaciones de las que podemos presumir.

 

Poco a poco seguiremos evolucionando. 

 

Qué retos futuros se presentan

JLR: Evidentemente tenemos que seguir mejorando y adaptarnos a las nuevas tendencias. Estamos siempre al tanto de temas tan importantes como la nube y las aplicaciones móviles. 

 

Tenemos un proyecto muy interesante entre manos, y es abrirnos a otro tipo de clínicas médicas, sin dejar de lado por supuesto las clínicas dentales. En cada especialidad médica tendremos un apartado propio. Estamos en negociaciones con varios actores del sector clínico, y en el futuro empezaremos a implementar otro tipo de software. Es un proyecto ambicioso y nos ilusiona. 

 

En 30 años habrá más de una anécdota que contar…

JLR: (Risas) Son muchos años yendo a congresos y creo que ahí es donde se han producido más anécdotas. Se me ocurren muchas, pero algunas no se pueden contar (más risas). 

 

Cuando pienso en estos treinta años se me viene a la cabeza aquel momento crítico que vivimos hace tiempo. Pienso en Juan, un cliente amigo. Él me dijo textualmente “No te preocupes por nada. ¿Qué necesitas?”. A mí eso nunca se me olvidará. Fueron días complicados, en los que necesitaba apoyo, y él confió plenamente en mí. Le estaré agradecido siempre. Con mi amigo Eugenio he tenido también muchos momentos de complicidad. Creo que es una persona maravillosa. He tenido la suerte de que algunos clientes son ya íntimos amigos, y siempre los tendré ahí. 

 

Congreso en Malaga

 

Otro momento que tengo grabado fue cuando cerramos la tienda. Entonces mi padre me dijo “vente para acá”. Él tenía una oficina y nos pudimos ir para allá a trabajar desde ese local. Creo que es digno de recordar y resaltar. 

 

Por supuesto ha habido momentos muy felices, pero tengo claro una cosa: Los negocios son importantes pero no hay que aferrarse al negocio. La familia es mucho más importante. Los momentos se van consiguiendo, son etapas que se van cerrando. Pero nada comparable con lo que hay fuera. Somos empresarios pero somos más personas que empresarios. Las cosas grandes pasan fuera. ¿Hay grandes hitos? Sí, claro. Pero al final todo esto no deja de ser piedra y yo soy más de personas. A mí me llama y me ata más mi familia, mis niños, mi mujer, mis padres, mis hermanas… No soy de darle importancia a ciertas cosas, y sin embargo a la gente sí. Cuando he cambiado de coche o de casa me ha dado prácticamente igual. No le cojo apego a las cosas. Le cojo apego a la gente. ¿Hay cosas que te emocionan cuando se consiguen en el trabajo? Sí, pero si me piden que destaque algo, destacaría el conjunto. Incluso me ofrecieron trabajar fuera y lo rechacé. Una persona, y un gran empresario como fue Eduardo Anitua en su momento, nos quiso comprar la empresa. Pero teníamos que ir pensando en mudarnos a Vitoria. Y Vitoria es una ciudad preciosa, pero como se vive en Huelva… Allí seguro que se vive estupendamente, pero hace mucho frío (risas) y no hay tanta luz como aquí. Con esto quiero decir que el lado humano siempre lo he valorado, y lo que es mejor para mi familia es mejor para mí. No todo es dinero evidentemente. Obviamente es importante tener una estabilidad, pero una vez conseguida conviene recordar que lo importante está fuera. Y esto, por supuesto, no está reñido con la ambición. 

 

Por estos 30 años tengo que dar las gracias a mi mujer, que ha estado siempre ahí. Hacemos el año que viene 25 años de casados. Una vida entera. La familia siempre ha sido importante. En los inicios de la empresa la ayuda de mi padre fue clave. Por otra parte, los colaboradores que he tenido han ayudado y han empujado mucho. Por supuesto los clientes, a los que les tenemos mucho cariño y a los que agradecemos su fidelidad. Cuando vamos a algunas exposiciones y congresos nos encanta el cariño que nos dan. La gente nos quiere, nos abraza. Nuestro equipo de soporte está cada día en contacto con las clínicas solucionando problemas, y cuando llegas a un congreso o feria y le pones cara a esa persona que te ha estado ayudando… Son situaciones curiosas y se producen escenas simpáticas.